Anti racismo y discriminación

Jozef Rulof y Cristo

Con su mensaje de amor universal e igualdad, Jozef Rulof y Cristo están en contra de cualquier forma de racismo y discriminación.
Según los libros de Jozef Rulof.
“El 14 de octubre de 1948, Jozef Rulof dio una conferencia sobre la reencarnación en la gran sala de conciertos Carnegie Hall en Nueva York, y dijo que no importa si tu cuerpo es negro, blanco, moreno o gris, porque no es más que un medio para que vayas juntando experiencias”.

Anti racismo

En 1946, Jozef Rulof visitó Estados Unidos, que en esa época seguía enfrentándose al problema del color de la piel.
Cuando se sentó en un asiento que estaba indicado para gente de “color”, los “blancos” lo miraron con mala cara, porque ellos tenían sus propios asientos “white”.
Para acentuar la inconsciencia de esta separación, fue a hablar de todos modos con la gente de “color” y se quedó sentado en el asiento equivocado.
Su maestro le mostró el pasado de la gente con piel de color oscuro que estaba sentada a su lado.
Sus vidas anteriores habían transcurrido en Noruega, Francia y Alemania.
Cuando más adelante Jozef lo contó durante una noche informativa en Holanda, dijo: “Vi Europa en el negro”.
En los libros de Jozef Rulof, la palabra “negro” se usa para conectar a nivel de la palabra con el lenguaje de los tiempos en que se hicieron estos libros, entre 1933 y 1952.
En el artículo ‘Explicación a nivel del alma’ se aclara que este lenguaje pertenece al pensamiento terrenal contemporáneo y no a las explicaciones a nivel del alma que reflejan el verdadero pensamiento de Jozef Rulof y de los autores de sus libros, los “maestros”.
A nivel del alma, la palabra “negro” carece de significado, porque no existen las “almas negras”, como tampoco las “almas blancas” o “de color”.
El 14 de octubre de 1948, Jozef Rulof dio una conferencia sobre la reencarnación en la gran sala de conciertos Carnegie Hall en Nueva York, y dijo que no importa si tu cuerpo es negro, blanco, moreno o gris, porque no es más que un medio para que tu alma vaya juntando experiencias.
Informó a los oyentes blancos de que después volverán a infundir alma a un cuerpo de color, porque el alma usa cuerpos de diferentes colores para volver a ponerse en armonía con la vida.
Los oyentes negros querían llevarle toda la gente de color del barrio de Harlem en Nueva York si daba más conferencias antirracistas de estas.
Jozef llevó todavía más agua al molino del movimiento de emancipación para personas de tez oscura al declarar que su cuerpo pertenecía al grado más elevado de cuerpos que puede vivir el alma en la tierra.
A nivel del alma, se habla de varios grados de vida materiales como tipos de cuerpos que ha edificado el alma para darse forma.
El artículo ‘Grados de vida materiales’ ahonda extensamente en cómo el alma formó esos grados físicos en primer lugar, y cómo los vive después para elevar sus sentimientos interiores.
Además, el cuerpo con una piel de tez oscura suele ser más vigoroso y sano que los llamados cuerpos blancos, que perdieron mucha fuerza y resistencia debido a prolongadas mezclas de varios grados de vida materiales entre sí.
Por eso el cuerpo oscuro puede hacer sonar una voz con la que el cuerpo blanco no puede igualarse.
Jozef Rulof da el ejemplo de Paul Robeson, un bajo americano que vivió de 1898 a 1976.
Jozef sigue oponiéndose a la discriminación en base al color de piel cuando fija la atención de sus oyentes en las personas de tez oscura que por dentro son mucho más fuertes que muchas otras de piel clara.
Indica que lo que importa es la irradiación espiritual de un ser humano en lugar de qué color tiene su cuerpo.
Esta irradiación espiritual se puede volver a contemplar como forma concreta como el cuerpo espiritual con que el alma hace la transición al más allá.
No obstante, el color de piel de los habitantes de las esferas de luz en el más allá ya no es negro, moreno o blanco.
Los tonos de ese color de piel espiritual tienen mil formas, porque en ellos se representa el cosmos entero.

La evolución del alma

Las palabras “negro”, “blanco”, “gente de color” y muchas otras descripciones albergan la gran desventaja de que tipifican al prójimo en función de un rasgo corporal que no dice nada sobre su alma.
En los tiempos de Jozef Rulof (1898-1952) el pensamiento terrenal iba incluso mucho más allá en cuanto a su fijación en el cuerpo humano, al dividir a la humanidad en diferentes “razas”.
Además, había bastantes personas que maldecían esas supuestas otras razas.
En los libros de Jozef Rulof se deja claro que el ser humano que maldiga una u otra de las llamadas razas no rebaja así solamente a otra persona, sino también a sí mismo.
Porque tarde o temprano tiene que retractarse de todas sus maldiciones y transformarlas en comportamiento armonioso hacia sus prójimos, de lo contrario no puede evolucionar interiormente.
En el artículo ‘Armonía’ se explica que el alma humana es armoniosa por naturaleza.
No obstante, el alma como personalidad no toma conciencia de esa armonía sino después de haber vivido millones de vidas.
Cada vida ofrece experiencias, lo que hace que se amplíen los sentimientos.
A lo largo de muchas vidas, nuestra alma construye una personalidad que muestra cuánto amor ya albergan los sentimientos.
Tras millones de vidas, su grado de los sentimientos puede haberse elevado a tanto que siente amor universal por toda la gente.
Antes de que la personalidad alcance ese punto, atraviesa un largo período en que mira con condescendencia a otras personas.
Cuando se encuentra en el primer grado de los sentimientos, todavía es capaz de asesinar a otras personas y comerse sus cuerpos.
En sus vidas en el segundo grado de los sentimientos no conoce más que la ley del más fuerte.
En el tercer grado de los sentimientos comienza a comprender que viene bien vivir en paz con otros, para que ya tampoco se le asedie a ella misma.
Entonces sus sentimientos basto materiales están sobre todo sintonizados con la vivencia de todos los placeres del cuerpo material y de las posesiones materiales.
En el cuarto grado de los sentimientos comienza a sentir comprensión y amor por otras personas, incluso si estas no están ellas mismas llenas de amor.
Entonces sus sentimientos tienen sintonización con las esferas de luz en el más allá, a donde se dirigen después de despedirse de la tierra.
A continuación, alcanzará en el más allá el quinto grado de los sentimientos, en que se desprenderá de todos los sentimientos y pensamientos que tengan que ver con el cuerpo terrenal material.

La evolución de la humanidad

También evoluciona el grado de los sentimientos de la humanidad como conjunto.
Hubo un día, cuando la humanidad todavía vivía en el primer grado de los sentimientos, en que el canibalismo se presentaba a gran escala.
En los tiempos en que la humanidad llegó al segundo grado de los sentimientos, la lucha se fue haciendo cada vez más férrea, con grandes grupos que se enfrentaban, y con armas más mortales.
En el siglo XVIII, la humanidad seguía encontrándose en este segundo grado de los sentimientos.
Al vivir una guerra tras otras, hubo grupos de personas que llegaron a hartarse de las desgracias bélicas.
Empezaban a aspirar a la paz y la serenidad, para poder pasar sus vidas en el tercer grado de los sentimientos.
Sin embargo, la gente en el segundo grado de los sentimientos todavía no lo permitía, porque seguía sintonizada con la opresión y el poder.
No fue sino por la Segunda Guerra Mundial que se venció en su mayor parte este segundo grado de los sentimientos.
Entonces los pueblos que aspiraban a la paz vencieron a los pueblos que en esa época seguían sintonizados en mayor parte con el dominio violento.
Por toda la miseria vivida en esa guerra, la sintonización espiritual promedio de la gente en la tierra ha pasado al tercer grado de los sentimientos, y esto asegura que ya no vendrá otra guerra mundial.

Antidiscriminación

Empezó a haber espacio para la construcción espiritual y para poner fundamentos espirituales.
La humanidad fijó la igualdad de todas las personas como un derecho fundamental en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.
La Segunda Guerra Mundial había dejado claro lo peligroso que es pensar que una llamada raza valga más que otra.
Esto resultó en que los pueblos empezaron a hacer leyes para luchar contra el racismo.
Más tarde, la ciencia puso de su parte al declarar que las razas no existían (véase
La ciencia en los tiempos de Jozef Rulof, en cambio, seguían manejando el sistema racial como una división científica de la humanidad.
Después de que la palabra “raza” se convirtiera en no grata, también se empezó a ver que cualquier distinción entre seres humanos podía resultar en discriminación indeseada.
Fueron definiéndose una ley tras otra contra el racismo y la discriminación, en un intento por poner límites a cualquier comportamiento e incluso pensamiento indeseado.
Fue también cuando la atención de la sociedad se fijó en los libros de Jozef Rulof, porque en ellos también se había escrito sobre razas.
¿No había cuestión en ellos, acaso, de una doctrina racial prohibida? ¿No se colocaba a la raza blanca encima de las demás?

No existen las razas

En el artículo ‘No existen las razas’ se aclara que Jozef Rulof ya sabía que las razas no existían.
Pero ¿por qué figuran entonces en sus libros?
En el artículo ‘Explicación a nivel del alma’ se explica que los maestros se servían de la palabra “raza” para acercarse en su lenguaje al pensamiento de esa época, usando por ejemplo la palabra “negro”.
A nivel del alma, un cuerpo pertenece a un grado de vida material, y cada alma vive todos los grados de vida para aumentar el propio grado de los sentimientos.
Cada cuerpo, con el color de piel que sea, sirve para esto; el color de la piel no dice nada en este aspecto sobre el grado de sentimientos que haya alcanzado el alma.
Aparte de esto, ese cuerpo o ese grado de los sentimientos no determina de ninguna manera el supuesto “valor” de un ser humano.
A nivel del alma no existe el juicio de valor acerca de un ser humano.
Cada alma es completamente igual por definición, sin importar el momento evolutivo que se quisiera valorar del alma en cuestión.
Tener un juicio de valor no se acopla al amor universal por todo lo que vive.
Quien sienta amor para todos los seres humanos comienza a mirar cómo puede ayudar a su prójimo en lugar de formarse un juicio de valor basándose en aspectos del ser humano que desaparecen sin dejar rastro en la evolución cósmica de su alma.
Cuando en sus libros posteriores los maestros ahondan en el nivel del alma, todos los términos del pensamiento terrenal pasan a un segundo plano.
A nivel del alma ya no hay “negros”, “blancos”, chinos, árabes, holandeses o incluso seres humanos en la tierra, sino que la madre tierra como planeta principal del tercer grado de vida cósmico pone su cuerpo espacial a disposición de todas las almas que continúan aquí su evolución cósmica gracias a cuerpos de diferentes colorcitos.

El Siglo de Cristo

Los maestros se propusieron dar más explicaciones acerca del mensaje central de Cristo: “Ámense (Amaos) los unos a los otros”.
Por medio de sus veintisiete libros han construido la “Universidad de Cristo”, para poder explicar a nivel del alma por qué es esencial para nuestra propia evolución espiritual amar a todo el mundo de manera universal.
Solo así hacemos que la armonía de nuestra alma tome conciencia en nuestra personalidad, para que también como sociedad ofrezcamos un entorno lleno de amor a todo el mundo para poder desarrollarse interiormente en las mejores condiciones.
El antirracismo y la antidiscriminación que vemos en la sociedad actual son expresión del tercer grado de los sentimientos para dejar atrás el pasado violento.
En el cuarto grado de los sentimientos, el amor universal deja atrás cualquier “anti”, porque se piensa y actúa “en pro de” todo ser humano.
En el quinto grado de los sentimientos empezamos a percibir, pensar y actuar por la evolución de cada alma, y se ha sobrepasado cualquier distinción humana.
A nivel del alma se desprende el concepto “ser humano”, como se explica en el artículo ‘Ser humano o alma’.
En este nivel de explicación más elevado de los maestros, no hay seres humanos en la tierra, solo hay almas que elevan su grado de los sentimientos al vivir millones de cuerpos.
En los libros de Jozef Rulof, la Universidad de Cristo analiza en detalle todos los grados de sentimientos del alma para darle a cualquier interesado la comprensión de cómo ampliar los propios sentimientos hacia un amor universal por todo lo que vive.
En el período que comenzó con la Segunda Guerra Mundial, la humanidad va en camino hacia este amor universal.
Los maestros llaman a este período de tiempo “El Siglo de Cristo”.
En ese período Jozef Rulof puso los fundamentos al mensaje de Cristo de no discriminar ningún alma:
Entonces Cristo dice:
“Los pueblos tendrán los mismos derechos, porque en Mi Siglo no se excluirá a ni una sola alma.
Quiero que uno trabaje y sirva para todos y todos para uno, y que todos se amen”.
Los pueblos de la tierra contemplados por el otro lado, 1941

Fuentes y textos para profundizar en el conocimiento