Evolución de la humanidad

Por medio de la inspiración

Los maestros de la Universidad de Cristo guían la evolución de la humanidad por medio de la inspiración de seres humanos en la tierra.
Según los libros de Jozef Rulof.
“La hora de la verdad”, pintura recibida por Jozef Rulof

Grado de los sentimientos de la humanidad

El artículo ‘Universidad de Cristo’ explica que desde la prehistoria, la humanidad recibe la ayuda de los maestros, bajo el mando de Cristo.
Así, Cristo tiene como objetivo detener el sufrimiento del ser humano en la tierra y traer en su lugar felicidad eterna.
Sabe que esta felicidad solo será permanente si la humanidad ha alcanzado un elevado grado de los sentimientos.
El artículo ‘Grados de los sentimientos’ explica que nuestros sentimientos tienen un nivel determinado.
Los maestros llegaron a conocer esos niveles en el más allá.
Distinguen diferentes mundos astrales a los que llaman “esferas”.
Una esfera refleja los sentimientos de sus habitantes.
En las esferas de luz, los habitantes tienen el amor universal por todo lo que vive, mientras que en las esferas tenebrosas reina el amor propio.
Al igual que un grado de los sentimientos de un ser humano indica su nivel de amor, los maestros hablan también del grado de los sentimientos de la humanidad entera.
Este es el nivel promedio de amor que el ser humano vive en la tierra.

Desde le prehistoria

En la prehistoria, esos grados de los sentimientos de la humanidad no estaban más que en el primer nivel.
Los seres humanos prehistóricos estaban sobre todo centrados en su propia supervivencia, también si esta iba a costa de otros seres humanos.
En caso de escasez de alimentos, había entre ellos unas luchas feroces.
Los maestros no podían llevar de golpe a esta gente al amor universal, lo que habría detenido la lucha entre ellos.
Primero inspiraron al ser humano a tener más bienestar material, para que fuera menos necesario luchar por comida.
Para hacer avanzar la existencia terrenal, enseñaron al ser humano a dominar el fuego y fabricar herramientas.
Ese progreso material resultó en que estuvieron más alertas con el entorno y todo lo que se pudiera encontrar en él para agrandar las propias posesiones materiales.
Aunque esto estuviera centrado en las posesiones propias, ya dio más conciencia material que la fase anterior.
Debido a esto, después de mucho tiempo unos cuantos seres humanos en la tierra alcanzaron el segundo grado de los sentimientos, que se corresponde con la esfera tenebrosa que se describe en el artículo ‘País de odio y pasión y violencia’.
En este proceso, solo valía el derecho del más fuerte, como en el mundo animal.
Y es que este segundo nivel se llama los sentimientos animales.
Debido a este “derecho”, los seres humanos con un cuerpo más débil tenían que pagar el pato y les tocó sufrir por la supremacía de los más fuertes.

La protección divina

Cuando el ser humano fue tomando conciencia de que en un grupo era más fuerte, grupos cada vez más grandes empezaron a luchar unos contra otros.
Se intensificó la lucha entre las tribus, la violencia fue en aumento.
Los maestros comprendieron que el ser humano solo cambiaría su comportamiento si por encima de él mismo y de los enemigos percibía un poder más elevado que pudiera poner un alto a esta violencia.
Los artículos ‘Moisés y los profetas’, ‘Autores de la Biblia’ y ‘Dios’ describen cómo los maestros inspiraron a los seres humanos en la tierra para empezar a sentir respeto ante ese poder supremo.
Los seguidores de Moisés solo podían creer en ese poder elevado si este también mostraba efectivamente su poder, por ejemplo, protegiendo su grupo de otras tribus.
Los maestros ayudaron a Moisés a proteger su grupo, para que no quedara exterminado por las guerras tribales.
La dirección de los maestros consistía sobre todo en prevenir a Moisés de cuáles eran los planes de los maestros de las tribus enemigas, para que pudieran anticiparse a ellos.
A Moisés también se le inspiró para convertir a sus seguidores en combatientes, para que pudieran proteger su grupo.
Así, este grupo no fue destruido por tribus con un grado de los sentimientos inferior.
De lo contrario, en el mundo jamás podría haber llegado a existir un predominio de seres humanos con un grado de los sentimientos más elevado.
La protección de los maestros está enfocada en que ciertas personas con un grado de los sentimientos más elevado crezcan hasta ser tan numerosas y fuertes que puedan asegurar la paz y el progreso en el mundo.

Cristo

Después de que los profetas hubieran abierto un angosto sendero para el Mesías, el mentor de la Universidad de Cristo reencarnó Él mismo para dar un empuje fuerte a la humanidad hacia el amor universal.
Lo explican los artículos ‘Jesucristo’ y ‘Getsemaní y Gólgota’.
Los cristianos que ponían en práctica su buena nueva elevaban de esta manera su propio grado de los sentimientos.
Los maestros inspiraron a todos los seres humanos renacidos con una tarea.
Debido a esto, Sócrates, Platón, Aristóteles, Buda, Ramakrishna y muchos otros pudieron ampliar en su propio tiempo el pensar de la humanidad.
También los grandes artistas recibían sus inspiraciones directas para traer a la tierra un sentimiento más elevado.
La Universidad de Cristo elevó la ciencia y se encargó, por ejemplo, de que se pudieran navegar los mares.
Los maestros inspiraron a millones de seres humanos para alcanzar sentimientos más elevados.
Así, la humanidad pudo vencer su primer grado de los sentimientos, en que se encontraba todavía en el momento en que Cristo trajo su Evangelio.

Napoleón

Cuando nació Napoleón, en 1769, la humanidad había evolucionado hasta alcanzar el segundo grado de los sentimientos.
Era producto de un mundo que en gran parte seguía sintonizado con el odio y la demolición.
Consumido por el ansia de poder, ningún medio le parecía demasiado cruel para satisfacer su ansia.
Desencadenó un infierno en la tierra y dejó correr la sangre de cientos de miles de personas.
Inquieto y atizado por su sed de posesiones y dominio, comenzó una acción militar tras otra.
Y aun así, los maestros pudieron encargarse de que sus acciones no trajeran solamente demolición.
Los maestros le dieron el pensamiento de unificar Europa.
No podían convertirlo en una sola batalla en un ser humano noble, ni tampoco podían aupar a la humanidad a un grado de los sentimientos más elevado en un solo año.
Napoleón era imparable en su voluntad de luchar y demoler, pero por medio del pensamiento que le dieron los maestros, esa lucha inevitable trajo, a pesar de todo, los primeros pasos en la ruta a más colaboración en Europa.
Para esa colaboración, primero fue necesario llegar a conocerse, porque lo que no es conocido, mal puede ser querido.
Las operaciones militares de Napoleón y su ocupación fueron un contacto indeseado e impuesto, pero a pesar de todo trajeron el contacto por el que los seres humanos llegaron a conocerse.
Así el enemigo de antes llegó a tener un rostro, y finalmente resultó ser un ser humano común y corriente con los mismos miedos y deseos.
Además, las guerras se encargan de que cada vez más personas den la espalda a todo lo que tiene que ver con la guerra, por la miseria que experimentan como consecuencia de la guerra.
Estas personas ya no volverán ellas mismas a empezar ninguna guerra, porque saben cuánta miseria le caerá encima a otro a causa de esto.
El sufrimiento las sacudió hasta despertarlas y las hizo conscientes de que el odio y la demolición del mundo conducen al abismo.
Los maestros sabían que Napoleón no lograría que Europa se unificara.
Esa unión solo se puede establecer de manera duradera si está basada en la tolerancia y la cooperación que dan felicidad y paz para todos los involucrados.
Pero la cooperación pretendida sí que se había acercado un paso más por el contacto mayor.
Para Napoleón mismo, su anhelo de poder fue funesto.
Hizo que se sintonizara con la esfera crepuscular más baja que existe en el más allá.
Allí yace ahora como una medusa astral, su cuerpo espiritual hecho mucosa.
Ya no tiene ninguna conciencia de la vida y no volverá al empuje en menos de cien mil años para retomar su evolución.

Inventos

Los maestros impulsan el desarrollo material de la humanidad inspirando a inventores.
Así, por ejemplo, Edison pudo traer la luz eléctrica a la tierra gracias a que los maestros lo elevaran en su conciencia.
Todos los inventos que sirven de avance fueron traídos a la tierra por los maestros.
También sabían que se usarían esos inventos con fines de guerra.
Obviamente, no era su intención, pero los maestros sí preveían que este abuso contribuiría a que se comprendiera de que así no había que hacerlo.

Primera Guerra Mundial

En 1914, la humanidad seguía viviendo en el grado de los sentimientos animal, sintonizado con el país de odio, de pasión y violencia.
Por la enorme miseria durante la primera Guerra Mundial le dieron la espalda al grado de los sentimientos animal, y se puso de camino hacia el tercer grado de los sentimientos, el nivel basto material.

En los años posteriores, la humanidad continuó por este sendero y alcanzó así la esfera que los maestros llaman la tierra crepuscular.
Ahora habían llegado a dominar más sus instintos inferiores.
Antes de 1914, la gente se precipitaba en una guerra sin pensar mucho.
Después de 1918 duraba mucho más tiempo antes de que se declarara la guerra, porque todavía se sabía lo que significaba.

La humanidad está sintonizada con la tierra crepuscular

El artículo ‘Tierra crepuscular’ explica qué sentimientos experimentan sus habitantes.
Han dejado atrás entonces el miedo y la tensión del país de odio.
Ya no quieren asesinar, sino que están sintonizados con el sosiego y la paz.
Quieren incluso más posesiones materiales, pero ya no a costa de otros.
Debido a que se persigue conocimiento, la tierra crepuscular en el más allá se ha convertido de hecho en una suerte de ciudad universitaria, con carreras y visiones del mundo.
Aquí el sentimiento sigue siendo terrenalmente material, la mayoría todavía no está enriqueciéndose espiritualmente.
La tierra crepuscular es un estado nebuloso que todavía no irradia calor.
Tampoco en la tierra se sienten calentados todavía por la masa, aún no se vive en todas partes felicidad verdadera.
Algunos habitantes de la tierra crepuscular elevan su grado de los sentimientos, por ejemplo yendo a ayudar a donde se pueda en las esferas tenebrosas.
Los médicos y las enfermeras empiezan a hacerlo pronto, porque ya en la tierra estaban sintonizados con estar al servicio del prójimo.
Sirviendo se va uno elevando, porque se deponen los sentimientos perezosos y autosuficientes de la tierra crepuscular.
Pero la mayoría espera y no empieza por su propia cuenta a trabajar y a entregarse para el prójimo.

La mayoría de los seres humanos aquí solo perciben amor propio y todavía no han comenzado con su despertar espiritual.
Sus sentimientos terrenales están enfocados en la materia.
No es sino en la tierra donde se espolea a esta masa sintonizada con la tierra crepuscular a luchar contra rasgos inferiores por medio de una guerra y una ocupación.
Solo una guerra que destruye las posesiones a gran escala y con una violencia tremenda interfiere con el aferramiento de las posesiones materiales.
Y en la humanidad de 1939 todavía había fuerzas inferiores que se encargarían de esta lucha.
El promedio de la humanidad ya estaba sintonizado con la tierra crepuscular, pero algunos pueblos todavía no habían evolucionado hasta esta altura y todavía se inclinaban por adquirir más tierra y posesiones por medio de conquista y lucha.
Precipitarían a la humanidad en una nueva guerra mundial.

La Segunda Guerra Mundial

En 1939, mucha gente en Alemania, Italia y Japón seguía sintonizada con el país de odio, pasión y violencia.
Este grupo de personas todavía era suficientemente grande para imponer su voluntad a la parte de la población que ya había alcanzado la tierra crepuscular.
Los seres humanos que estaban sintonizados con la tierra crepuscular y el país de odio juntos seguían prevaleciendo en estos pueblos, y podían usar los medios técnicos para intensificar el rearme y usarlo para la conquista.
Querían dominar el mundo entero y someterlo a su voluntad.
Representaban el yo inferior de la humanidad.
Este yo inferior torturaba al prójimo en campos de concentración, pasaba por encima de cadáveres y mentía y engañaba como no había ocurrido antes.
El país de odio, pasión y violencia declaró la guerra y precipitó al mundo en una destrucción despiadada.
Esta esfera animal quería conquistar el mundo y desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
Se convirtió en una lucha entre dos grados de los sentimientos en la humanidad, entre el país de odio y la tierra crepuscular.
Tomó millones de años para que se pudiera librar una guerra que sería la última guerra mundial de todos los tiempos.
Solamente ahora la humanidad como masa había evolucionado hasta la sintonización de la tierra crepuscular en que ya no quería semejante guerra.
Durante esta lucha entregará lo que sea para vencer definitivamente el yo inferior de sí mismo, el grado de los sentimientos animal, de manera definitiva, para que después de esta guerra, aquel ya nunca más tenga la oportunidad de comenzar una guerra mundial.
El artículo ‘Hitler’ describe el desarrollo de esta lucha mundial.
El artículo ‘El Siglo de Cristo’ explica cómo esta última guerra mundial impulsa a la humanidad para ponerse en marcha hacia la luz de la primera esfera de luz.
El artículo ‘Futuro luminoso’ describe el hermoso futuro que ha adquirido la humanidad al vencer definitivamente, durante la última guerra mundial, sus rasgos inferiores.

Fuentes y textos para profundizar en el conocimiento