Del sentimiento al pensamiento

Verbalizar sentimientos

Cuando pensamos desde nuestro sentimiento podemos usar nuestras experiencias de vidas anteriores para que nos protejan y guíen.
Según los libros de Jozef Rulof.
“Un niño aprende un idioma vinculando las palabras que oye a una percepción, a una experiencia o a un sentimiento”.

¿Qué fue primero?

¿Qué hicimos primero? ¿Sentir o pensar?
¿Son actividades totalmente diferentes? ¿O guardan un estrecho parentesco?
El ser humano atávico ¿tenía sentimientos y pensamientos?
El artículo ‘Sentimiento’ explica de dónde viene nuestro sentimiento.
El sentimiento es el resultado de todas nuestras experiencias en esta vida y en todas las anteriores.
Por nuestras vidas anteriores nacemos con muchos sentimientos, porque nuestra alma trae consigo sus sentimientos que se reencarnan.
Así ya podemos sentir cuando todavía somos lactantes lo que vive nuestra madre, incluso en su vientre.
A medida que vamos creciendo se despiertan en nosotros sentimientos que corresponden a esa fase de la vida.
Pero ¿cuándo nos ponemos a pensar?
En realidad, ¿qué es pensar?
Con la palabra “pensar” se suele querer decir la formación interior de palabras e imágenes.
En cada vida tenemos que procesar nuevas palabras; muchas veces incluso son un idioma del todo nuevo.
Ese idioma lo tenemos que aprender; no está automáticamente disponible cuando nacemos.
Como lactantes aún no somos capaces de dejar claro a nuestros padres nuestro sentimiento por medio de palabras.
La incorporación y el uso de palabras vuelve a tener lugar en cada vida después de sentir.
En el niño ya podemos ver que el pensamiento y el sentimiento no han surgido simultáneamente.
Primero hubo sentimientos y luego aparecieron los pensamientos en palabras.

Aprender palabras

Un niño aprende un idioma vinculando las palabras que oye a una percepción, a una experiencia o a un sentimiento.
Los sentimientos del niño absorben las palabras que luego son pronunciadas cuando es capaz de formar los sonidos.
Así es como el niño aprende a representar sus sentimientos con las palabras que se ofrecen en esta vida.
El niño repite de forma resumida el desarrollo que ha conocido la humanidad.
Cuando todavía no había palabras ya era posible percibir los sentimientos vividos por el prójimo por la expresión facial y los sonidos que emitía.
Solo mucho más tarde el ser humano se inventó palabras como “envidia” y “odio” y pudo usarlas para verbalizar sentimientos.
De ese modo fue conociendo mucho mejor a sí mismo y al otro al empezar a tener una mejor comprensión de los sentimientos del alma.

Pensar sintiendo

También como adultos podemos pensar sintiendo.
En ese caso nuestros sentimientos funcionan como fuente de nuestro pensar.
Si pensamos sintiendo, nos nutrimos de nuestros sentimientos construidos por medio de vidas anteriores.
Nuestro pensar es entonces en el fondo sentir a fondo: sentimos a fondo las palabras que hemos aprendido en esta vida para elegir aquellas que mejor representen nuestros sentimientos.
Con esas palabras verbalizamos entonces nuestros sentimientos.
Cuando pensamos desde nuestro sentimiento podemos permanecer en armonía con nuestros sentimientos, en conexión con nosotros mismos, con nuestra alma.
Entonces podemos recurrir, por ejemplo, a nuestras propias experiencias de nuestras vidas anteriores para protegernos en esta vida contra algo.
Así podemos hacer que nuestra alma guíe nuestra vida, desde nuestros sentimientos.

Precaución

En el libro ‘Las enfermedades mentales contempladas desde el otro lado’ se ofrece un ejemplo en el que se describe cómo el alma se protege desde los sentimientos en una nueva reencarnación.
Cuando nos hemos entregado en una vida anterior, de tal forma, a un amor apasionado que conllevó un derrumbe físico y espiritual, en la siguiente reencarnación esa desgracia experimentada volverá a despertar en los sentimientos cuando se avecine el amor.
Es cuando el ser humano siente que tiene que andar con cuidado con ese amor corporal.
No sabe exactamente por qué, ya que esas experiencias concretas se sumieron en el subconsciente.
Pero siente peligro, siente que puede perderse y ahora desplegará precaución para vivir el amor.
Así es como el ser humano estará preparado, por sus propios sentimientos, y velará por cada paso que dé en la nueva vida en la tierra.
Cuando desde el sentimiento se forme ideas sobre el amor podrá pensar con conocimiento de causa.
Entonces esos pensamientos no se sustentarán sobre arenas movedizas, sino sobre el piso firme de las propias experiencias de vidas anteriores.

Pensar como la materialización del sentimiento

Los pensamientos sobre la precaución en el amor no vienen de la nada, esos pensamientos surgen del sentimiento.
Para ir del sentimiento al pensamiento, este tiene que experimentar siete grados de “materialización”.
El sentimiento en sí es etéreo, no puede ser medido con instrumentos materiales.
Los pensamientos, en cambio, son precisos, se usan determinadas palabras para formar un pensamiento y son materiales; podemos anotarlas y pronunciarlas.
Los pensamientos son sentimiento materializado.
Ese sentimiento se puede materializar en la materia por medio de palabras.
Las personas a las que se les traba la lengua lo tienen más complicado para impulsar su sentimiento a través de los siete grados de materialización hasta llegar a pensamientos plenamente formados.
Además del pensamiento, también se puede materializar de otra forma el sentimiento, por ejemplo tocando el piano o pintando.
Los sonidos que produce un piano son materiales, podemos escucharlos.
Los colores de un cuadro están compuestos por pigmentos.
Pero es el sentimiento lo que determina si la pieza musical además es agradable al oído y si el cuadro gusta o no.

Re-pensar

Debido a que los sentimientos se materializaron hasta formar palabras también surgió la posibilidad de ofrecer palabras a otros seres humanos y usar las de otros para pensar.
Muchas personas piensan hoy en día en pensamientos que no se forman desde sus propios sentimientos.
Las posibilidades y los peligros de re-pensar lo que otros han inventado se tratan en los artículos ‘Pensamientos de otros’ y ‘Qué sabemos con seguridad’.

Fuentes y textos para profundizar en el conocimiento