El quinto grado de vida cósmico

El maestro Alcar continúa y dice:

—Ahora que vamos a continuar y elevarnos más, hermanos míos, cambiará la luz vital de este espacio, porque el centro vital se dilatará.
Y ese milagro, a su vez, nos conectará con el siguiente estadio, la siguiente concienciación.
¡Volveremos a Dios!
Y los siete grados de vida nos dieron esa posibilidad.
Vamos, miren lo poderoso, lo imponentemente hermoso que es este universo.
Miren ahora el reino de los colores de Dios para cada ley y llegarán a conocerse.
Solo ahora pueden constatar que la irradiación vital divina se ha materializado y espiritualizado, y que casi hemos alcanzado el amor divino.
Todo lo que vive volverá al Omnigrado divino, podemos decirlo a voz en cuello.
¡Toda la vida de Dios tendrá que inclinarse ante estas leyes, tendrá que inclinarse ante Su justicia, Su armonía y Su amor!
La Omnicomprensión creó esta unión y la terminará para el estadio divino consciente.
Y para eso estamos de camino, hermanos míos, se nos puso en las manos, es para la criatura de la madre tierra.
Lloro lágrimas de felicidad porque se nos concede continuar.
Lloro de gratitud porque me da la fuerza de elevarme más y porque me concede volver a Dios.
Y aun así seguiré siendo yo mismo si quiero poder vivirlo todo.
Mírenlo: en poco tiempo salimos del cuarto grado y ahora hemos accedido al quinto.
Se puede vivir porque queremos servir, o no habría sido posible.
Y se nos espera en esta inconmensurabilidad.
¿Entienden este milagro, hermanos míos?
El Omnigrado divino sabe que vendremos.
¡El Omnigrado divino sabe que servimos!
La Omniconsciencia sabe que queremos amar inmaculadamente.
¡El Omnigrado sabe que convenceremos a la criatura de la madre tierra y que servimos a Cristo!
Por lo tanto, ¡continuar por nuestras propias fuerzas no es posible!
Entonces nos hundiríamos hasta el tercer grado de vida cósmico, pero nos elevamos más y continuamos, ¡de vuelta a Dios!
En este espacio inconmensurable viven almas que nos esperan.
¿Ha llegado ese milagro a sus vidas?
¡Es Cristo!
¡Quiere que lleguemos hasta Su espacio!
Conoce la pobreza espiritual de la criatura de la madre tierra.
Para eso vino a la tierra.
¡Para eso entregó Su vida!
Claro que sí, ¡es Cristo!
¡Vamos!
¿Quieres aceptarnos?
¿Quieres elevarnos en Tu conciencia?
¿Quieres darnos esa alegría vital?
¿Quieres darnos esa concienciación? ¡Estamos a Tu servicio!
¡Queremos servirte!
¡Entregamos nuestras vidas por Tu amor!
¿Quieres abrir ahora las puertas de tu reino divino para nuestras vidas y la criatura de la madre tierra?
¡Somos almas de Tu alma, espíritus de Tu espíritu!
Danos esta gracia, para que despierte la vida de la madre tierra.
Danos la fuerza de poder continuar.
Ten el deseo de esperarnos, Cristo.
Eleva nuestra vida a Tu conciencia, Cristo.
Amamos, Cristo.
¿Quieres bendecirnos por Tu divina Trinidad?
Danos esta gracia como consciente divino.
¡Queremos ponernos de pie!
¡Queremos dar nuestra vida para Tu amor, para Tu omnisciencia!
¡Danos Tu Omnividencia!
¡Danos Tu renacer!
¡Danos Tu paternidad y maternidad!
¿Quiere el Dios de todo lo que vive que vayamos? (—dice.)
Continuamos, hermanos míos, también ustedes recibirán y vivirán esa respuesta.
El quinto grado de vida cósmico nos espera.
El firmamento ya está cambiando y es la continuación de ustedes.
Ya hemos abandonado ese universo.
Pero esa felicidad y ese amor viven en ustedes.
Se manifiesta así una felicidad elevada, el amor del quinto grado y así les hablarán esas leyes.
Les dice que somos uno solo con todos los mundos que ha creado la Omniconsciencia.
¡Mediten ahora, hagan que su vida sea una sola y nos elevaremos más, iremos decididamente al Omnigrado divino!
Veremos y viviremos, hermanos míos, que esa concienciación habla a sus vidas.
¿Cómo es esta imagen divina ahora?
Aquí viven personas divinas.
Sintonicen con esta concienciación y el momento de veracidad divina y unión llegará a estar debajo de sus corazones.
Lo que vemos ahora son los primeros fenómenos del quinto grado de vida cósmico.
Esta luz como fuerza de amor manda su irradiación por encima de su ser y personalidad.
Pertenece a su procedencia divina.
Ya nada nos detiene, el Omnigrado divino nos recibirá colmándonos de bendiciones.
¡Y eso es Dios!
¡Es Cristo!
Ahora entra en mí el silencio de este universo y mi vida se entrega por completo.
El amor de este universo hablará a su conciencia y a la mía.
Ahora quiero volver, como una personalidad espiritual, a Dios.
Como personalidad astral se me concederá ver al Dios de todo lo que vive.
Pero ¡es Cristo!
Ya no dudo de mi Omniexistencia, ¡la veo!
Mi vida y conciencia se entregan por completo.
¡Cristo nos bendice!
Y entran en los corazones de ustedes los sentimientos Omnividentes.
Me llega: “¡Continúen!
¡Prosigan su camino!
Continúen tranquilamente, esperamos sus vidas.
Hemos aceptado sus vidas.
¡También ustedes pertenecen al Omnigrado consciente!
Acojan esta vida, la humanidad de la madre tierra tiene que despertar.
¡Dios ha bendecido absolutamente toda Su vida de amor!”.
“Vamos” envía el maestro Alcar al Omnigrado consciente.
Y entonces oímos y vivimos la voz divina.
Esta conciencia divina nos espera, lo sabemos.
Nos espera la Omniconsciencia y accederemos a un templo tras otro, espacio tras espacio, y viviremos las leyes.
Entran luz y amor en nosotros, la unión inmaculada del quinto grado cósmico.
¡Estamos siendo iniciados!
¡André también!
Él también vive esta veracidad divina.
La fuerza que habla a nuestras vidas es sabiduría divina.
Una unión divina nos conduce hasta esa vida de amor.
Ahora ya no podemos hacer más que sentir, ya no es posible hablar.
¡Somos uno solo de sentimiento en sentimiento!
Y ese milagro nos da también el ir más allá y elevarnos más.
Entenderemos ahora lo que todavía no hemos podido vivir jamás.
Dios era fluido vital y se ha materializado y espiritualizado.
Ahora la materia se ha espiritualizado divinamente.
Esa aura vital viene a nuestro encuentro a raudales.
Y succionamos esas fuerzas en nuestras vidas como amor.
Es felicidad, paz y sosiego, saber, sabiduría, ¡es absolutamente todo!
Una vez que hayamos entrado en eso también nosotros podemos continuar.
—Desde luego que sí, ay, Dios mío, que queremos vivirte.
Ese sentimiento lo enviamos cada vez más y más arriba.
Somos uno solo con este imponente reino de los colores.
Comprendemos ahora cómo fue nuestra vida.
Podemos ahora constatar errores materiales y espirituales para la criatura de la tierra.
Seguimos un camino divino.
Y entonces estaremos ante el quinto grado de vida cósmico, y veremos ese universo.
También en él viviremos estas mismas leyes, solo la luz vital se ha hecho más etérea, y todo lo que vive, más consciente.
Vivimos y sabemos: es verdad divina.
Los planetas maternos y la paternidad son uno solo.
Esta luz es de una belleza infinita, ya no somos capaces de hacer comparaciones.
Y en esto viven seres humanos, animales y flores.
Otro más de los millones de mundos que creó Dios, que posee viabilidad para la vida.
Pero cuya justicia viene a nuestro encuentro como una irradiación.
Es una de los millones de leyes ante las que el ser humano se ha de inclinar.
Y semejante ley tiene profundidad inconmensurable y al entender esto, también este renacer vivirá dentro de nuestro corazón.
Y entonces nuestra vida se dilatará y viviremos cada fenómeno por el que vivimos la conciencia.
Nos ha tocado el quinto grado de vida cósmico, esa conciencia nos ha acogido.
También a André le tocará procesarlo y aceptarlo.
¿De verdad que somos uno solo con Dios?
Y entonces nos llega:
—¡Son ustedes!
Y como respuesta preguntamos:

—¿Que nosotros lo somos?
—Como criaturas de la madre tierra están conectados con toda la vida de Dios... — ¡Y es para André-Dectar su ser uno con Dios!
¡Es la voluntad de Dios!
¡Somos uno solo!
¡Nuestra vida está lista!
Sí, queremos estar listos para ver y vivir el Omnigrado.
Ahora nuestra vida se puede abrir.
Vivimos dentro de Dios.
Despertaremos en Su conciencia.
Que si de verdad hemos llegado tan lejos ya no nos lo preguntamos, ¡lo sabemos!
André envía al espacio:
—¿Se me concede continuar?
¿Quieres abrir mi vida?
¡Voy a ti!
Soy una criatura de la tierra, pero quiero servir.
Vivimos glorias divinas como mundos conscientes.
El espacio ha recibido la tarea para estar al servicio de la vida de Dios.
También en esto los siete grados de vida representan a Dios como Padre y Madre.
Nuestra vida se ha vuelto infinita.
La luz de este mundo posee la sintonización de la quinta esfera espiritual de nuestra vida.
Y comprendemos este milagro, es un solo mundo, solo la conciencia es más divina.
Este estado etéreo ya ha adquirido certeza divina.
¡Y percibimos nuestra evolución divina!
Ahora podemos aceptar.
Porque nos acercamos a la paternidad y maternidad divinas.
Nos espera el Omniespacio, lo entendemos y vivimos conscientemente.
Y eso amplía nuestro pensar.
Es lo que nos permite continuar.
¡Esto es Dios como el quinto grado de vida cósmico, y nos vemos sometidos a este ser uno!
Un día de la tierra se ha convertido eternamente en unidad.
Ahora una vida de la tierra significa amor eterno, es luz, sosiego y paz.
Es paternidad y maternidad eternas.
Y entonces este espacio dice a nuestras vidas:
—¡Lo hemos logrado!
Y lo lograrán ustedes y la criatura de la tierra.
Viven ahora leyes divinas y se encuentran en un reino.
La vida se revela a su conciencia.
Pueden sentirse omniscientes en esto.
Y ya no lo perderán jamás.
¿Perciben este silencio?
Es la paternidad y la maternidad de este espacio.
Ciertamente, esta luz es como si viniera de la quinta esfera de su mundo espiritual, pero aquí es material, lo que significa que la materia se deifica.
Y también este mundo posee la paternidad y la maternidad, el renacer.
Vivan nuestro reino y comprenderán a su deidad.
¡Vivan este espacio y accederán a su templo divino!
Es una sola Casa de su Padre.
Lleven la conciencia que tiene a la tierra.
¡Estamos vivos!
Representamos todas estas leyes vitales.
Ahora vivimos eternamente en Dios y más adelante poseeremos Su conciencia.
¿También esto lo entienden?
Y como seres humanos poseemos Su sangre vital, Su espíritu, ¡Su todo!
Y lo somos, pues, para absolutamente todos los mundos que ha creado Dios, pero que se nos concedió vencer.
Somos la luz para los ojos de ustedes —créanlo—, somos la fuerza para sus sistemas, somos la vida para la materia, para absolutamente cada chispa de Dios, porque hemos asimilado esos mundos.
¡Es lo que nos infundió alma!
Esta sabiduría les llega desde la conciencia divina.
Lo que todavía no habíamos podido alcanzar por medio del tercer grado de vida cósmico ahora lo hemos recibido.
Es lo que hace vivir la madre tierra.
¿Ya pueden entender y vivir estos grados de vida en su interior?
Nuestros sentimientos llenan las aguas.
Toda la vida que haya surgido por esta división nos sigue y ha alcanzado ya esta concienciación.
Por los fenómenos pueden verlo y aceptarlo.
Así que ahora vive en nuestras manos lo que creó el Dios de absolutamente todo lo que vive, porque lo representaremos a Él en todo.
Ustedes se encuentran ahora en esa realidad.
Ahora somos uno solo con todo lo que vive de sentimiento en sentimiento.
Pero ¡ese núcleo nació por la posesión nuestra!
Pronto tendrán que aceptar que son luz de nuestra luz, vida de nuestra vida, por lo que vivirán su amor.
Y ahora podemos decir:
¡Son vida de la vida mía, luz de mi luz, pero padre a partir de mi maternidad!
Están ahora ante esta unión divina.
Impulsamos ahora e infundimos alma, estamos llenos de amor mientras damos y nos dilatamos, por lo que podemos decir: el tercer grado de vida cósmico y toda esa vida nacieron por nosotros.
¡Somos dioses!
¿Ya ha llegado hasta ustedes y les ha entrado que son Dioses?
El sexto grado de vida cósmico les convencerá de eso.
Es la imagen divina para ustedes y la criatura de la madre tierra.
El sentir y pensar humanos de la tierra han cedido su lugar a la conciencia divina.
Y cada planeta madre nos da esa ampliación, también la Omnisciencia, por la que se disolvió el sueño humano.
Así que por medio de Dios cobramos conciencia, pero nos dio Su vida; los espacios se crearon para que venciéramos.
Es ahora nuestra posesión adquirida.
Quiere demostrarles que como criaturas de la tierra alcanzaremos el consciente Omnigrado divino.
¡Perciban nuestra sustancia y lo verán a Él!
De manera más etérea que lo que pueden ustedes observar ahora.
Y pueden percibir ese estado etéreo porque han alcanzado su sintonización espiritual.
Ya no podrán ceñir nuestra conciencia, es imposible de sondar para su conciencia.
Pero han llegado a conocer sus leyes.
En su siguiente viaje nos elevaremos hasta nuestra conciencia y sentimientos.
¡Entonces los recibirá la conciencia más elevada... Cristo!
Sepan ahora mismo: ¡esto es para la Universidad de Cristo!
Las leyes armoniosas de Dios nos permitieron vencer Sus grados de vida.
Ahora somos uno solo con todo lo que se ha creado, y es para la madre tierra.
Dimos a la vida de ella aquello por lo que, por lo tanto, nació la madre naturaleza, cuyas leyes llegarán a conocer en la luna.
Después estarán ante un Dios humano, algo que Cristo demostró ser.
Pero ahora lo ven a Él de otra manera.
Así que el hombre y la mujer se han convertido en unión divina.
Aquí el hombre y la mujer son luz, vida y amor.
El hombre y la mujer representan el Omnigrado.
El hombre y la mujer se encuentran en todos los mundos que ha creado Dios, han asimilado esa omnisciencia.
El hombre y la mujer son sentimiento, son alma y espíritu, alcanzaron esa concienciación por los siete grados de vida.
Llegarán a conocer esas leyes por sus siguientes viajes.
Han de saber ahora que el quinto grado de vida cósmico los conectará a ustedes con el sexto, y ¡solo después se encontrarán ante el estadio del universo consciente y divino, y comprenderán su deidad!
Ahora el quinto grado va disolviéndose en el sexto, se puede vivir y ver esa transición por la luz más etérea.
Así que nosotros continuamos como seres humanos, pero hemos vencido todos los mundos, desde la luna.
No nos hace falta aclararnos las leyes unos a otros, cada una de las chispas se vive conscientemente y se ha convertido ahora en animación para los mundos más bajos.
Significa, pues, que gracias a nosotros absolutamente todos los mundos se mantienen con vida y conciencia, o se disolverían delante de sus ojos.
¡Se ha convertido en el consciente servir divino!
¿Lo entienden?
Dice a la criatura de la madre tierra que como seres humanos tenemos que representar verdaderamente a Dios en todo.
Y solo entonces respetarán estos sentimientos que van despertando.
Trabajan ahora conscientemente, viven para la paternidad y la maternidad, por lo que les llegan las leyes de dilatación.
Han de saberlo ahora, criaturas de la madre tierra: ¡acceden a lo eterno!
¿Ya entienden cómo se ha vuelto nuestra vida?
Cada partícula material y espiritual de Dios ha recibido conciencia por nuestras vidas, porque mediante nuestra paternidad y maternidad pudimos dar el renacer a estas leyes.
No obstante, su fluido nos dio este ser uno.
Durante billones de eras estuvimos de camino para acceder al Omnigrado.
Sin embargo, hemos alcanzado nuestro Omnigrado consciente divino, y también es la felicidad para la vida de la tierra.
Siempre estamos conectados con sus vidas y conciencias, por lo que el ser humano es capaz de recibir sabiduría divina.
¿Ha quedado claro?
¡Los conducimos a esta concienciación y Cristo lo quiere!
¡Estamos postrados a Sus pies!
Pero ¿conocen ustedes estas leyes en la tierra?
El mundo espiritual astral se las dará a la conciencia de ustedes.
Y solo entonces podrán continuar y elevarse más.
Ahora ya tienen que haber comprendido que los seres humanos podemos... que debido a que pudimos infundir alma al sistema planetario, nuestra propia vida pudo ampliarse.
Y esas leyes ustedes han podido constatarlas para el tercer grado de vida cósmico.
Son los sentimientos que lo abarcan todo los que han podido espiritualizar y materializar, triunfantes, la vida y los grados, por lo que hemos vencido cada uno de estos espacios.
Y ahora ese estadio de millones de pasos está en nuestras manos.
Continuamos únicamente porque llegamos a sentir amor para toda la demás vida.
¿Quién en la tierra no quisiera poseerlo?
¡Aclaren las leyes divinas a la humanidad y abran la Universidad de Cristo!
Solo les transmito leyes fundamentales para la tierra, porque tampoco ustedes pueden abarcar nuestra conciencia todavía, pero así llegan a tener justicia divina en sus manos, y la vivirán.
Es el futuro para la criatura de la madre tierra.
¿Cómo podría aclararles la profundidad del planeta madre?
No obstante es posible, porque su ser uno lo posibilita.
Vívanla y conocerán la conciencia y amor de aquella.
Ven ahora por medio de todos estos mundos y leyes de vida aquello a que la Omnimadre dio conciencia para ella misma, pero se ha convertido en la posesión de ustedes y nuestra.
Constaten para la tierra que ella dio densificación a estas siete leyes vitales, y que también ustedes pueden contemplarlas ahora.
Porque han hecho estas preguntas.
Vuelvan a hacerlas y accederán a su propia deidad.
¡Solo ahora la criatura de la madre tierra sabe para qué vive y dónde encuentra al Dios de todo lo que vive!
¡Digan allí que el corazón humano ha de representar a Dios en todo, porque el ser humano es chispa de Su vida!
Y detrás de toso esto, han de creerlo, ¡todavía vive la Omnimadre!
¡Ahora la criatura de la tierra puede inclinar la cabeza ante esta omnisciencia y los sentimientos divinos despertarán!
Y ese milagro divino ocurre a sus vidas, sus almas y sus personalidades eternas.
¿No es absolutamente todo?
Por lo tanto, los planetas madre hicieron que los seres humanos pudiéramos salvar el abismo de lo insuperable.
Se ha convertido ahora en nuestra posesión viva para la eternidad.
La criatura de la tierra tiene que asimilar estas leyes y continúa conscientemente, y amplía la conciencia humana.
Ahora la vida es una bendición.
¡Comprendan ahora el amor divino de Cristo!
¿Entienden ahora cómo es su idea divina?
Únicamente las leyes vitales universales pueden convencerlos de ello.
¡Es y será siempre y eternamente su Cristo!
Es la lumbrera del ejemplo de Cristo, pero los conecta con todos los mundos que Dios ha creado.
¿Entienden ahora quién es Dios?
Nosotros somos dioses conscientes, pero detrás de estos mundos espiritualizados y materializados verán a Dios como la vida y la Omnimadre.
Pero las leyes vitales nos permitieron conocerlo a Él; después pudimos asimilar Su personalidad.
¿No es suficiente conciencia todavía?
Cuando accedan al Omnigrado les irá quedando claro.
¿Entienden que los conducimos hasta Él?
¿Han comprendido que los hemos seguido?
¡Pronto serán uno solo con su deidad!
Y solo ahora serán completamente inalcanzables para cualquier disarmonía en la tierra.
Las flores y las plantas y las aguas les darán esa concienciación.
Es nuestra meditación inmaculada, nuestro deseo de servir el que da omnipresencia divina a la vida para el hombre y la mujer como una sola alma, un solo cuerpo.
¿También esto lo comprenden?
¡Es lo que los conecta con Dios!
Y así hemos vencido absolutamente todos Sus mundos, cuyas fuerzas de gravedad también nos pertenecen.
Es lo que hace que levitemos cada uno de los grados de vida y por lo que comprenden que absolutamente todos los planetas han de describir una órbita propia, porque nos hemos convertido divinamente en padres y madres.
¡Es lo que nos ha permitido vencer cada uno de los espacios vitales!
Ahora se interrumpe el ser uno con sus vidas.
Pero ¡han de continuar!
Y entonces llega todavía a nuestras vidas:
—Hablé a sus conciencias en nombre de billones de seres humanos divinos.
¡Concluyan sus tareas!
El Dios dentro de sus vidas los bendecirá.
Continuamos, estimados lectores.
Ya no sabemos cómo hemos de pensar, nos entregamos por completo a los sentimientos que nos llegan.
Y entonces oímos cómo se dice dentro de nuestros corazones:
—Beban de nuestra sangre y podrán continuar.
¡Sacien su conciencia con la nuestra!
¿Tienen sed de veracidad divina?
¡Continúen entonces!
Ahora sí que ya no vivirán detención.
¡Elévense hasta su deidad!
Llegarán a conocer todo esto para la paternidad y también la maternidad de la madre tierra.
¡Despierten para Cristo! (—dijo.)
Nos sentimos libres del quinto grado cósmico.
Ya ha entrado la Omnividencia en nuestras vidas, y la omnisciencia hablaba a nuestra conciencia.
Viviremos los Omnisentimientos.
Y no obstante somos capaces de pensar de manera humana y terrenal, todavía ahora André puede hacer comparaciones, si quisiera hacerlas.
¡Sabemos como sufre la criatura de la madre tierra!
Y hacemos lo que sea por ella, nos entregamos por completo, porque pertenece a nuestra propia concienciación.
“Soy ser humano, pero a la vez una deidad”, enviamos al Omnigrado consciente, y eso se oirá.
“Sí, sentimos gratitud”, sale un poco después desde nuestras vidas hacia Dios.
Y entonces el maestro Alcar puede decir:
—Mi vida está agradecida, hermanos míos, de que se nos conceda recibirlo y vivirlo para la humanidad terrenal.
Continuaremos.
Los dioses del Omnigrado divino consciente quieren que nos abramos.
Pero mi propia conciencia ha comprendido y acogido esta palabra.
Ahora se me ha infundido alma para siempre.
¡Es imponente!
Y aun así está a nuestro alcance.
Claro que sí, ¡somos dioses!
La quinta esfera en que yo vivo es un cielo, un espacio imponente, pero soy espíritu y esto es materia, y tiene una profundidad inconmensurable de conciencia y felicidad.
¿Entienden lo que significa?
Se me ha concedido percibir estas leyes, también ustedes han podido convencerse.
¿Comprendemos esta sintonización?
Claro, podemos comprenderla, porque los grados de vida nos han abierto hasta este punto y esta profundidad.
¿Qué le espera a la criatura de la madre tierra?
¿Qué se puede alcanzar ya en la tierra?
¡Un reino!
Pero únicamente cuando el ser humano quiera aceptar las leyes con amor.
Ya es pensamiento y entendimiento divino.
Es imponente que a uno se le conceda percibir esta posesión como paternidad y maternidad.
“Hermoso” ya no es palabra para materializar todo esto, maestro Zelanus; aun así usted vivirá las palabras para representar todo esto.
El Yo divino le ofrecerá esa gracia.
Qué insignificante es ahora la tierra y todo lo del tercer grado de vida cósmico, ahora que nos vemos ante el Omnigrado divino.
La tierra no es más que una sola chispita insignificante, una esfera como vida embrionaria.
No es más, y aun así ya es tan imponente.
Miren como habla toda esta vida, hermanos míos, todos estos cuerpos.
¡Es renacer!
También los siguientes grados de vida se dilatarán y nos enviarán hasta el Omnigrado.
Sintonicen ahora con ese universo.
Serán capaces de cargar la vida de esos espacios, de vivirla y percibirla.
Ahora verán transparencia divina.
Aun así, ¡sigan siendo ustedes mismos!
Cada partícula de polvo representa entidad divina.
Cada partícula de polvo es un reino divino.
¡Y billones de estos mundos juntos, pues, es la conciencia del ser humano!
¡Con sintonización divina!
Les digo ahora: Dios puso todo esto en manos de Su vida, y somos nosotros como seres humanos.
¡Vive ahora por medio de nosotros!
¡Amen al ser humano y toda Su vida, y lo tendrán a Él!
¡Cuando el ser humano vive conforme Sus leyes, vive dentro de Él y por medio de Él!
¡Porque Dios es amor!
¡Seremos amor como seres humanos!
Debido a que Él es justo tenemos que asimilar Su justicia.
Solo entonces nos haremos inconmensurables como seres humanos.
Ya nada puede detenernos.
¡Sí, vamos!
¡Ahora!
¡Continuaremos conscientemente!
Accederemos a Tu conciencia en el Omnigrado, y la acogeremos en nosotros.
¡Lo quiere Cristo!
¡Vamos por Cristo!
¡Claro que sí, queremos estar únicamente a Su servicio!
¡Danos también esa gracia!
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