Dios como Grados de vida

Ahora seguimos todo. Llegamos a la divina...
Llegamos a la meditación, la vivencia de todos estos mundos, por lo que tenemos delante cada entidad.
¡Eso se puede seguir, estimado lector, estimada lectora, porque vivimos esta unión y porque también para sus vidas en la tierra es y significa una ley!
Ahora a André le toca vivir que se le infunda alma, y dice:
—Mi maestro, recibo la palabra desde el Omnigrado.
Todo esto, lo que se nos concedió seguir, son grados de vida para la evolución divina.
Son grados de concienciación.
Grados para el desarrollo para el alma y el espíritu, para la paternidad y la maternidad.
Estadios para dar a luz y crear.
Si vuelvo a la tierra, veré una era terrenal como un solo grado de vida.
Y ahora enseguida tengo delante la existencia humana, para el reino animal y la madre naturaleza, para este espacio como materia.
Veremos y viviremos millones de grados de vida.
Son los siete estadios de transición que se nos concedió contemplar para la revelación divina.
Así cambió el universo.
Y toda la vida de Dios llegará a tenerlos en sus manos.
Así que un ser humano es un grado de vida, también un espacio.
Pero ese espacio tiene que cambiar para nosotros como seres humanos, hasta que accedamos al estadio divino consciente.
Aquí sigue siendo espiritual, ¡pero más adelante será material!
Quiero decir: cuando enseguida sigamos.
—Gracias, André, ¡así es!
Esto es la sabiduría divina.
Nada puede hacer que nos difuminemos.
Cada cambio se puede ver y es un grado de vida para acceder al definitivo, como ser humano, animal, flor, espacio, esfera, alma y espíritu, para la paternidad y la maternidad.
Todo tiene que aceptarlo.
Y eso, ¿qué es, maestro Zelanus?
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